miércoles, 31 de julio de 2013

L'enfant terrible

 

La pasada semana de la alta costura tuvo polémica en forma de cartas cruzadas, algo que parece ser un clásico después de las cartas que Slimane y Oscar de la Renta publicaron replicando crónicas de la periodista de moda Cathy Horyn.

Esta vez el enfado provenía de Jean Paul Gaultier, a quien la crítica publicada por Tim Blanks no le había sentado muy bien. Este publicaba que las líneas que había presentado el diseñador eran “exageradas y de dibujo animado”, y señalaba sus creaciones como “ el recuerdo del que alguna vez fue considerado el heredero de la moda francesa”. Gaultier le respondía el tiempo que si estaba nostálgico  comprase tickets para su exposición de prendas icónicas.

Después de mucho tiempo pensándolo ignoro de parte de quien ponerme. Sin entrar en este caso, las crónicas periodísticas sobre moda están tan llenas de intereses creados que cuesta creer en su independencia. La mayoría de los cronistas americanos se muestran en ocasiones demasiado complacientes con su compatriotas, atacando duramente los desfiles europeos y los cronistas europeos suelen seguir la línea marcada por aquellos. Las revistas de moda se doblegan ante la publicidad que aparece en sus páginas y lo mismo promocionan a un diseñador hasta convertirlo en estrella como ningunean a otro claramente talentoso. Las crónicas se llenan de tantas metáforas para no decir claramente lo que se piensa que en la mayoría de casos acabas sin entender si al periodista en cuestión le ha gustado o no el desfile. Directa e indirectamente el dinero se mueve entre bambalinas y los conglomerados de lujo lo tienen, y mucho.

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Izquierda Jean Paul Gaultier Invierno 98 HC, derecha Jean Paul Gaultier Invierno 2011 HC.

Por otro lado es cierto que estamos nostálgicos con lo que alguna vez fue la moda. Los diseñadores se enfrentan a un ritmo bestial de presentación de colecciones, algo inasumible para cualquier persona. Solamente hace falta contar las colecciones que debe presentar Alexander Wang, de locos. Todo esto lleva a ver colecciones que son un refrito de colecciones anteriores, plagios descarados entre diseñadores y desfiles en los que jamás descubrirás la inspiración que se esconde tras ellas.

 

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Izquierda Jean Paul Gaultier invierno 2003 HC, derecha invierno 2012 HC.

 

No seré yo, vulgar blogger de moda, quien hable de ningún diseñador en concreto.

1 comentario:

calamarin dijo...

Cualquier diseñador tiene todo el derecho del mundo a responder a una critica, no estoy de acuerdo con los que opinan que se debe aceptar lo que los demás dicen y aceptarlo elegantemente. El trabajo que supone realizar una colección, incluso la peor del mundo, lo ignoran la mayoría de los periodistas, por no hablar de los blogers, que eso si es de pena y vergüenza ajena... Muchas veces se juzga con demasiada intolerancia, y un creador lógicamente está en su derecho de defenderse, faltaría más...